
La foto corresponde a Correos de Paseo Los Tilos, una zona como muchas otras donde conviven diferentes generaciones, (algunas lo tiene más difícil que otras para acceder a ciertos lugares públicos como es este caso).
No nos damos cuenta de las barreras hasta que nos topamos con ellas. Este es mi caso: mi madre de 63 años, a principios de año sufrió una caída en dicho escalón un día de lluvia cuando intentaba acceder al establecimiento, con la “suerte” (por decirlo de alguna forma) de que al caer, su cabeza dio con la pierna de una mujer, lo que impidió que mi madre se diera en la cabeza con el escalón. Tal fue el golpe a la mujer (con muy mala circulación) que le hizo un gran hematoma. Ambas acudieron al médico por las contusiones sufridas.
No sólo nadie de la oficina se dignó a salir a ofrecer ayuda sino que una vez dentro una de las trabajadoras mandó callar a las mujeres (a mi madre y a la otra mujer), faltando al respeto, usando unos tonos y contestaciones muy poco educadas.
Ambas acudieron al médico por las contusiones sufridas y con el parte médico en mano pusieron por separado reclamaciones en dicha oficina, a la cual una semana más tarde se obtenía una respuesta de disculpa y que intentarían solucionar dicho acceso. En las fechas que estamos, el acceso sigue siendo el mismo.
Es lamentable en las condiciones que se encuentra el acceso a dicho local, el cual además del gran escalón, no cuenta ni siquiera con una barandilla a la que agarrarse para subir, mas que el enrejado de la puerta al que muchas personas a falta de otro agarre, hacen uso del mismo.
Enviado por: Sofía García González
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